Al fin estoy aquí, soñando despierto... La verdad es que es difícil explicar con palabras cómo me siento. Es algo que debéis experimentar por vosotros mismos.
Al llegar al aeropuerto, un chico muy majo llamado Edu me recogió y me llevó hasta mi hotel. Me explicó un poco lo básico: trucos para no perderse en el metro, buenos lugares donde comer algo, zonas en las que conocer japonesitas fáciles... Esto último no me interesa, por supuesto. Pasemos a otra cosa.
La verdad es que todo ha sido una odisea desde que he llegado; la primera noche la he tenido que pasar en un hotel (aún no estaba listo mi apartamento) y el pobre hombre se notaba que era nuevo o se encontraba inquieto por algún motivo. Os pongo en situación: en cada habitación, había un Wi-Fi privado. Pues bien, el muchacho (era jovencito) me dio primero la contraseña del router de otra habitación (a saber cuál). Bajé a decirle que no funcionaba y me sacó una hoja con otra contraseña (yo creo que las cogía aleatoriamente de lo agobiado que estaba; se notaban sus nervios). Nuevamente, esta no funcionaba. Volví a pedírselo por tercera vez, no con mejores resultados. Al final lo di por perdido y la primera noche no pude comunicarme con mi familia para decirles que todo estaba bien, que era el motivo por el que necesitaba Internet.
La habitación del hotel.
A la mañana siguiente, me di un muy buen paseo en busca del banco para cambiar de euros a yenes japoneses que me había recomendado el mismo chico, pero tras la media hora de pata, una vez llegué, me dijeron que solo aceptaban dólares americanos. El del banco me dijo otro lugar y decidí ir, pero recibí la misma respuesta. Sigo teniendo un montón de Euros y muy poquitos yenes en la cartera. Espero que esto cambie pronto y logre encontrar el ansiado exchange.
Por si esto fuera poco, cuando he ido a sacar dinero en un 7-Eleven, no funcionaba (o eso creía) mi tarjeta, ya que cada vez que intentaba sacar dinero me salía un mensaje que decía "invalid card", la escupía, me soltaba un recibo vacío y yo me quedaba con cara de tonto. Seguí intentándolo hasta tener 20 recibos en el bolsillo. Al final el problema resultó ser que mi límite eran 600€ por día y yo estaba intentando sacar 800€. Fallo mío y muy gordo. Debí haberme dado cuenta antes. En mi defensa diré que era la primera vez que usaba la tarjeta, ya que me la hice específicamente porque no cobran tasas en el extranjero y yo en España utilizo otra. 笑
Una vez dado el paseo mañanero, me dirigí a la inmobiliaria. Tuve que ir en taxi, porque cargar con las dos maletas y la mochila tanto camino me superaba. No hubo problemas en cuanto al papeleo y tal, pero, y me duele decirlo, el chico de la inmobiliaria (uno rubio altísimo. Parecía de algún país del norte de Europa) daba la sensación de que me miraba con desprecio. Como poco, con algo de superioridad. Quizá por mi nacionalidad española, no estoy seguro. Quitando eso, el apartamento está muy bien. A ver si en la próxima entrada dejo unas fotitos o incluso hago un vídeo del mismo.
Cuando al fin pude relajarme en el apartamento, ¡me di cuenta de que tenía sangrando los dedos de los pies! Jeje. Especialmente uno en el que tengo una uña encarnada. Pero eso es lo de menos cuando vives una experiencia como esta. Ya me compraré una cremita antibiótica.
El plato que veis es una especie de pescado rebozado con cebolla y verduras. ごちそうさまでした!
Hoy ha sido el primer día de clase. Se han limitado a explicarnos cómo funciona la escuela: horarios, tutorías, clases extra, número telefónico de emergencias... Todo en perfecto japonés, aunque Razi haciendo de intérprete. =P
Conocí a tres españoles muy majos en la presentación. El problema, es que o bien están en otro nivel de japonés o sino en las clases de mañana. A mí me ha tocado el horario de tarde y en un principio parece no haber nadie que hable español. Tampoco me importa demasiado; así me obligaré a aprender japonés para sobrevivir. En fin, ya os contaré mañana qué tal mi primer día real de clase. Estoy agotado y llevo tres días sin dormir prácticamente nada. Ni siquiera estoy seguro de lo que escribo ahora mismo, jeje.
Una bonita vista.
Por cierto... No sé qué clase de bichos o mosquitos hay aquí, pero las picaduras que dejan son de récord Guinness. Pondría una foto de mis pies y mis gemelos, pero resultaría algo desagradable, jaja.
Lo dicho... またこんど!
Curiosidad: aquí el dinero se entrega y se recoge usando las dos manos. Según me han comentado, el motivo es porque le dan mucho valor.
Amigos actuales con los que salir: 0
Conocidos majos: unos cuantos.
Os dejo mi canal de YouTube, donde subo vídeos con mi voz sobre Japón: